Proyecto MALALA

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MALALA: La ley vigente en España contempla la posibilidad de que los hijos de las internas de los Centros Penitenciarios, hasta los tres años de edad, estén con su madre mientras ésta cumple su condena. Y una vez cumplida dicha edad, y si la madre aún no está en libertad, el pequeño es derivado a la familia o en su defecto, a un centro tutelado por la Administración.

Esto conlleva consecuencias para los menores, pues todos los aprendizajes, conductas y estímulos en los primeros años de vida son claves para el desarrollo de su personalidad, determinante para su comportamiento en edad adulta.

Un centro penitenciario, a pesar de los esfuerzos de Instituciones Penitenciarias, no es del todo un medio adecuado para el desarrollo normal de un menor de tres años, encontrándose con trabas para su correcto desarrollo, afectando a sus habilidades motoras, cognitivas y sociales. Viven en un entorno cerrado con una falta de experiencias lúdicas positivas en espacios al aire libre provocando un determinado déficit en su desarrollo.

El objetivo es el de desarrollar todas las áreas necesarias para que el crecimiento físico y psíquico, se produzca de una forma positiva y eficaz:

    • Habilidades motoras, sensoriales, cognitivas y de lenguaje propias de los menores en cada etapa de su crecimiento.
    • Habilidades afectivas y de relación en función de la etapa propia del menor.
    • Vivir experiencias positivas, enriquecedoras y divertidas fuera del ámbito penitenciario.

La metodología es :

  • Talleres dentro del Centro Penitenciario: Durante todo el año los voluntarios de AMPARA acceden a los módulos de madres para realizar diferentes talleres en los que participan tanto las madres internas como los hijos que viven con ellas. Con estos talleres se pretende ampliar la relación materno filial, fomentar la psicomotricidad de los menores, enseñar a las madres el correcto trato a un bebe…
  • Salidas semanales con los menores: Durante todos fines de semana se programan actividades fuera del centro penitenciario en el que los niños viven, con el objetivo de que aprendan aspectos de la vida cotidiana en libertad, en todo momento son atendidos por voluntarios, personas que están fuera del ámbito penitenciario ampliando así su círculo afectivo. Con todo ello se consigue que su grado de desarrollo motor, sensorial, cognitivo, afectivo y de relación que los menores han adquirido en estas salidas, se refleje en su carácter y estado físico y psíquico.
  • Salidas programadas y terapéuticas: En estas salidas participan los menores, y en ocasiones, algunas madres con permiso y los menores. En esta ocasión se eligen lugares lúdicos como el Zoo, Faunia, Circo, Cabalgata de Reyes, visita Belenes, Teatros, Granja Escuela… fomentando las relaciones maternas filiales, a la vez que las madres con permiso disfrutan de unos momentos de libertad en compañía de sus hijos, consiguiendo incluso, disminuir los estados de ansiedad y disfrutar junto a los voluntarios de momentos de ocio gratificantes para los niños
  • Campamento: Una vez al año se programa la realización de un campamento, cuya duración es de 6 días. Los voluntarios recogen en autobuses a los niños y madres con permiso para la actividad en el centro penitenciario correspondiente, y se trasladan a un alojamiento propicio y con capacidad suficiente para ello. Los voluntarios no solo son los encargados de todas las actividades que se desarrollan durante el día: salida a la piscina municipal más cercana, excursiones, visitas culturales a los adultos, juegos, gymkhanas, talleres emocionales a las madres, biodanza… Si no que además, asumen toda la logística y buen funcionamiento del campamento, haciéndose cargo de aquellos menores que no han podido salir acompañados por su madres. Son días en los que todos los participantes fomentan principalmente la afectividad y responsabilidad entre todos, pero principalmente los niños pueden pasar unas mini vacaciones fuera de todo ámbito penitenciario.